La adrenalina del downhill tendrá presencia ayacuchana en uno de los escenarios más exigentes del país. Jack Víctor Suárez Aguilar, de apenas 14 años, representará a la región en una competencia internacional de ciclismo de montaña que se disputará del 23 al 26 de abril en Urubamba, Cusco, con la participación de delegaciones de todo el continente.
Estudiante del tercer grado de secundaria del colegio Mariscal Cáceres, el joven rider competirá en la categoría Cadetes UCI, enfrentando a deportistas de países como Estados Unidos, Canadá, Colombia, Brasil, Argentina, México y Chile, en un circuito reconocido por su alta dificultad técnica y velocidad extrema.
“Para mí es una emoción poder representar a Ayacucho. Es algo que he querido desde hace mucho tiempo”, señala Suárez Aguilar, quien no oculta su ambición: alcanzar un alto nivel competitivo y pelear por el primer lugar.
Su camino en este deporte comenzó a los cinco años. Hoy, forma parte del club “El Sendero de la Selva” de Tarapoto, donde ha consolidado su formación. Durante el último año, ha intensificado su preparación en circuitos y rampas, afinando detalles técnicos y corrigiendo errores propios de una disciplina que exige precisión en cada descenso.
En esta modalidad, considerada una de las más extremas del ciclismo de montaña, los participantes descienden a gran velocidad por terrenos accidentados, sorteando obstáculos naturales y artificiales que ponen a prueba su control, reflejos y resistencia. En ese contexto, la presencia de Suárez Aguilar no solo representa un reto personal, sino también una oportunidad para visibilizar el talento joven de Ayacucho en escenarios internacionales.
La competencia es organizada por la Federación Nacional Deportiva de Ciclismo, la Confederación Pan American Cycling y la comunidad de San Isidro de Chicón, una zona reconocida por sus circuitos técnicos y de alto nivel.
El downhill no perdona. Y Jack lo sabe. Una caída durante sus entrenamientos marcó un punto de quiebre en su proceso, obligándolo a replantear aspectos clave de su desempeño. Lejos de detenerlo, ese episodio fortaleció su preparación.
Pese a su proyección, el joven ciclista reconoce que su camino no ha contado con respaldo institucional ni empresarial. Su participación se sostiene principalmente en el apoyo de su entorno deportivo. En ese contexto, hace un llamado directo: necesita el impulso de la población ayacuchana para concretar su presencia en la competencia.
“Pediría que la población y las autoridades nos apoyen para poder llegar al Cusco, tanto moralmente como económicamente si se pudiera”, expresa.
Más allá del resultado, su participación refleja el crecimiento de nuevas generaciones en el ciclismo de montaña, una disciplina que gana terreno en el país y que encuentra en escenarios como Urubamba condiciones ideales para el alto rendimiento.
Antes de partir, deja un mensaje claro para quienes buscan seguir sus pasos: perseverancia. “Que no se desesperen, que todo se da en su tiempo y que sigan adelante hasta cumplir sus metas”.
Con casco, bicicleta y determinación, Ayacucho ya tiene representante en la pista. El desafío ahora será descender a toda velocidad y dejar su marca en uno de los circuitos más duros del país.
